Hace ya algún tiempo que se casaron María y Pablo, pero por unas cosas y otras tuvimos que retrasar la sesión de postboda hasta este mes de diciembre por lo que el frio nos acompaño todo el día aunque en el post veáis un solete muy majete.

Al llegar a Ligüerre de Cinca todo era niebla y no se veía a un palmo de mi, fue una pena que mientras pablo y María se cambiaban y se ponían el traje y el vestido de novia levanto y no quedó nada para la sesión, hubiese quedado “brutal” una postboda entre la niebla, solo de pensarlo se me ponen lo bellos de punta, en fin… habrá que esperar a otra ocasión.

Da gusto trabajar con personas así, sencillas, con ganas de reír, pasarlo bien y que confían plenamente en tu trabajo, al final la sesión lo demuestra.

No me cansaré de dar las gracias a María y a Pablo, de los cuales puedo decir que en estos momentos son ya mis amigos, por todos los grandes fotones que me han dado.

 

Que seáis muy felices chicos!!!

 

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